![]() | La gruta ha recibido millones de personas del todo el mundo, levantando exclamaciones de sorpresa entre visitantes de orígenes muy diferentes. En los años sesenta y setenta, los responsables de su conservación no supieron medir el daño que la falta del límite en el número de visitantes, podría producir a la cueva. Altamira tuvo que permanecer cerrada entre 1977 y 1983. Después se estableció un tope de entradas. 8.500 visitas al año. Sin embargo era inevitable que se diera el siguiente y definitivo paso: la construcción de una réplica de la cueva y de un nuevo conjunto museístico junto a ella. |
La cueva de Altamira estuvo habitada entre hace 17.000 y 14000 años en pleno magdaleniense, pero en la caverna se localizan representaciones parietales anteriores y posteriores a esta fecha. Se puede decir que la cueva fue decorada desde el Solutrense hasta el Magdaleniense final, fecha en la que se produjo el derrumbe que selló la entrada de Altamira. Tanto los primeros como los últimos moradores de la cueva de Cantabria eran idénticos a nosotros biológicamente, con la sola excepción de que su talla media era inferior a la nuestra en unos pocos centímetros. Cuando el artista de Altamira pintó los 21 bisontes, los dos caballos y la cierva del techo policromado que tanto destaca en el conjunto de pinturas y grabados de la cueva, hacía más de 500.000 años que el hombre vivía en cuevas, usaba el fuego y se limpiaba los dientes con astillas. Desde al menos 100.000 años antes, manejaba el hacha y la lanza tras preparar elaboradas y eficaces estrategias de caza, instalaba rudimentarias puertas a la entrada de sus grutas, poseía primarios conocimientos médicos que le permitían superar determinadas lesiones y enfermedades y hacía ofrendas a sus difuntos.
| Pero la mejor prueba de las capacidades del hombre de Altamira son sus pinturas. Junto al vestíbulo de la cueva, muy cerca de la entrada se abre la sala de los polícromos, donde encontramos uno de los paneles más bellos del arte pleistocénico. En el techo de esta sala se concentran, en aparente desorden, figuras de animales ejecutadas en diferentes épocas, y en las que se han empleado múltiples técnicas. Las primeras figuras representadas en este techo parecen ser las pinturas rojas, sobre las cuales se fueron añadiendo posteriormente varias pinturas negras, los polícromos y, por último, algunas figuras negras. | ![]() |
El resto de la cueva está formada por otras nueve galerías o salas. En las galerías centrales de Altamira se han documentado bisontes pintados en negro o grabados, cabras , uros, caballos, ciervos ciervas ... Además de las figuras animales merecen especial mención los signos rectangulares, cónicos, los claviformes, escaleriformes, manos en negativo y "macarroni", estos últimos consistentes en series de líneas paralelas realizadas por los artistas paleolíticos pasando sus manos por una pared arcillosa, y se trata posiblemente la decoración más antigua de la cueva de Altamira.
La galería terminal es conocida como la "Cola de Caballo". Se trata de un corredor muy estrecho de 50 metros de longitud, en cuyas paredes se descubre todo un catálogo de signos, distintos trazos negros y animales grabados o pintados en negro como caballos, cabras, ciervos, bisontes y máscaras, similares a las que aparecen en las cuevas del Castillo y La Garma.
![]() | La obra del hombre de Altamira nos habla de un ser sofisticado muy parecido a nosotros, con únicamente diferencias en el desarrollo del lenguaje, la tecnología, los recursos intelectuales y su estimulación. Por lo demás la sensibilidad, la concepción del arte, de la belleza y del simbolismo estaba tan desarrollada como en un artista actual. |
Afortunadamente la réplica protegerá esta muestra de maravilloso arte rupestre para la posteridad y siempre podremos visitar este museo natural que nuestros antepasados crearon y ofrecieron a las generaciones venideras.


